Latinoamericanos Exitosos
La Cara de Latinoamérica
 

 
 
PERÚ

PEDRO Y MARIO BRESCIA CAFFERATA

Los Brescia, con casi 40 empresas en los sectores financiero, minero, pesquero, industrial, inmobiliario y de servicios, son hoy el grupo económico local más importante del Perú.

TIEMPOS CAMBIANTES
La década de los 90 significó para el grupo la consolidación de sus negocios en minería, especialmente en Minsur. En 1995 el grupo regresó al sector financiero para ser protagonista con la compra del Banco Continental, hoy su brazo financiero, haciendo gala de que los Brescia no eran renuentes a  establecer alianzas con grupos extranjeros, en este caso, el Banco Bilbao Vizcaya (luego el BBVA). La amistad que habían trabado en Europa Pedro Brescia Cafferata (que suele pasar al menos tres meses del año en el Viejo Continente) y Emilio Ybarra, en ese entonces presidente del grupo español, fue clave. Es más, los altos ejecutivos del BBVA que visitan el Perú con cierta asiduidad se hospedan en la misma casa de los Brescia.

Hoy, en el 2006, el grupo se prepara para no pocos desafíos. Quizás los más notorios sean dos. El primero es la compra de Grupo Sipesa, la primera pesquera del Perú, a Isaac Galsky, en una transacción que superaría los US$100 millones (sin considerar pasivos) y que tras la fusión con Tecnológica de Alimentos daría lugar a la empresa productora de harina y aceite de pescado más grande del planeta.

El segundo proyecto es la construcción del Hotel Libertador Lima, un cinco estrellas (diseñado por el arquitecto Bernardo Fort Brescia) de 40 pisos, 300 habitaciones y un centro de convenciones para 2.500 personas, que demandaría una inversión de US$30 millones y que se levantaría en el corazón del centro financiero de Lima.

De otro lado, el grupo está desarrollando un segundo proyecto comercial en La Molina, en el cruce de las avenidas La Molina y Javier Prado, tras su exitosa incursión en el sector de centros comerciales con el Molina Plaza. También está buscando montar una red de distribución masiva para asegurar el crecimiento de su pisco Viñas de Oro. Ni qué decir del proyecto de US$300 millones para la construcción de una planta de nitrato de amonio, un proyecto petroquímico hoy más factible con el gas de Camisea.

LA PIEDRA ANGULAR
¿Pero, qué ha hecho posible este desarrollo tan amplio? El cambio generacional y una mayor estructura al interior del grupo lo habrían conseguido, lo mismo que la consolidación de una cultura organizacional con valores profundamente arraigados. Y con estos tres aspectos tiene mucho que ver el trabajo que se ha realizado en las últimas dos décadas Administración de Empresas (AESA).

Si bien, se trata de una empresa dedicada a brindar soporte administrativo a otras empresas, su rol va mucho más allá. Dirigida por el administrador de empresas Edgardo Arboccó, AESA es la encargada de tomar y supervisar la marcha de las decisiones estratégicas dentro del grupo. Su directorio está formado por un grupo independiente de ejecutivos (integrado por Arboccó, Luis Felipe Fort, Arturo Kamiya y Carlos Winder) que asesora a los Brescia en pleno: a la segunda generación, formada por Pedro, Mario, Ana María y Rosa Brescia Cafferata, y a la tercera, formada por Fortunato, Mario y Pedro Brescia Moreyra (hijos de Mario Brescia Cafferata), así como a Álex Fort Brescia (hijo de Rosa y del fallecido Paul Fort Magot, quien llegó a ser presidente de la Sociedad Nacional de Pesquería).

AESA maneja el portafolio de inversiones del grupo y se encarga de resolver los temas legales y financieros. Por ejemplo, es la que está realizando el 'due diligence' (auditoría) del Grupo Sipesa, con miras a su compra; y fue la que desarrolló el proyecto comercial Molina Plaza. Asimismo, es la encargada de determinar el destino de los flujos de efectivo que generan las empresas del grupo.

AESA monitorea la marcha de cada negocio del grupo y es la que establece sus metas de largo plazo. El seguimiento que hace tiene en cuenta flujos de caja, rentabilidad sobre el patrimonio, participaciones de mercado y percepciones de servicio o del prestigio de cada una de ellas.

Finalmente, AESA es donde los Brescia han encontrado la mejor manera de foguear al talento ejecutivo que reclutan y que, poco a poco, se abre paso con sus nuevos proyectos.

EL ESTILO BRESCIA
Pero sobre todo, AESA es la encargada de inculcar los valores de la organización entre sus cuadros gerenciales. Unos valores que, según los propios Brescia, han tenido estrecha relación con su éxito.

¿De qué tipo de valores se trata? El primero tiene estrecha relación con su manera de trabajar. "Los señores Brescia son muy trabajadores y esperan lo mismo de quienes trabajan con ellos", refirió un ejecutivo vinculado al grupo y que prefirió no ser identificado. Y es que, a pesar de su edad (Pedro y Mario Brescia Cafferata frisan los 80 años), siguen asistiendo a todos los directorios de sus empresas. "No es fácil seguir su ritmo. Ellos quieren ser testigos de que las cosas caminan", alude el ejecutivo consultado a la estrecha supervisión que otorgan a sus empresas. Es más, asegura que, cuando hacen viajes de trabajo, prefieren hacerlos durante los últimos días de la semana laborable. "De ese modo pueden seguir trabajando sábado y domingo".

Pero también este estilo incluye mucha austeridad y una política de inversiones bastante cautelosa, basada en el cuidado extremos de su patrimonio, buscando el mejor momento para desprenderse de él (algo que raramente se da). Por eso es que prefieren adquirir negocios en marcha a fundarlos. Y por eso es que le conceden una importancia suprema al negocio inmobiliario. "La tierra es la base, ahí empezó todo", afirma la fuente. De ahí el mito de que tengan más de 1.000 propiedades, algo que los ejecutivos que Día_1 consultó aseguran que se mantiene en la categoría de mito.

Lo que no es un mito es su capacidad para reconocer el mejor momento para dar un uso diferente a sus propiedades o desprenderse de ellas. Cuando la Bolsa de Valores de Lima amenazó a principios de los 90 con cambiar de sede, los Brescia decidieron venderle a un precio de "ganga" el edificio donde esta opera hasta hoy. ¿Por qué? Porque con ello los Brescia no perdieron los alquileres de otras propiedades cercanas y donde operaban las Sociedades Agentes de Bolsa y otros profesionales del mercado de valores.

Un tercer valor (o desventaja, como quiera que se le mire) es trabajar solos. No se trata de que no se sientan integrados a la comunidad empresarial, pero prefieren hacer las cosas a su estilo y con su propia gente. Así, los Brescia estarían muy lejos de pensar que necesitan de un socio para gestionar el nuevo hotel Libertador de Lima.

Finalmente, algo que caracteriza al grupo es, a pesar del tamaño de sus inversiones, el sorprendente perfil bajo que ostentan, desde siempre. Por eso, reconocen algunos ejecutivos del grupo, "quizás nos falta un poco de promoción a todo lo que hacemos". Pero eso, a la familia Brescia no es algo que le quite el sueño.

MIRANDO AL FUTURO

¿Pero, hacia dónde camina el grupo? Porque Pedro y Mario Brescia Cafferata ya están dejando en manos de sus hijos y sobrinos, la tercera generación, las riendas de sus principales negocios, en especial, Pedro Brescia, que es visto como el líder de la familia.

¿Quién se perfila como su eventual sucesor? Al parecer, Alex Fort, su sobrino y uno de los ejecutivos de la familia más expuesto a los medios de comunicación, sería uno de los candidatos. Sin embargo, fuentes del grupo aseguran que ello "es más una hipótesis periodística". Ello porque este rol también podría recaer en Fortunato Brescia Moreyra, hoy viendo de cerca los negocios del grupo en minería y agroindustria. "Alex es el visionario del grupo, Fortunato es más analítico", destacan los ejecutivos que consultamos en torno a este tema. Sin embargo, sea quien fuere el sucesor de Pedro Brescia Cafferata como líder del grupo, lo más probable es que como sucede hoy las grandes decisiones del grupo, señalan los propios Brescia, se sigan tomando de manera colegiada.

De hecho, la segunda generación de los Brescia se ha ocupado en foguear a la tercera en todos sus negocios en los que participan. Además, se han encargado de ponerlos a trabajar al lado de colaboradores que han trabajado con ellos durante largo tiempo, de modo que se conviertan en sus tutores. Es el caso de Humberto Speziani, asesor de la presidencia de Tecnológica de Alimentos y hombre que trabajó con los Brescia antes de que sus pesqueras fueran expropiadas por el Gobierno Militar.

La tercera generación de los Brescia sería la que podría llevar al grupo a conseguir uno de sus más caros anhelos: convertir a cada una de sus empresas en la referencia obligada de su sector y, de algún modo, prepararse para su internacionalización, algo que hoy no está en sus planes inmediatos. Y es que los Brescia sentirían que aún deben seguir apostando sus fichas dentro del Perú. ¿Hasta cuándo? Esa es una respuesta que, por el momento, solo la tienen ellos. Y es que eso es parte también del estilo Brescia: no sienten que están en carrera contra nadie.

Referencia:
El Grupo Brescia, Christian Navarro R. Obtenido en

http://groups.msn.com/LAGERENCIA/historiaempresa.msnw?action=get_message&mview=1&ID_Message=1719

 

 
 


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