Latinoamericanos Exitosos
La Cara de Latinoamérica
 

 
 
VENEZUELA

LORENZO MENDOZA

El maestro cervecero

Con apenas 37 años, Lorenzo Alejandro Mendoza Giménez es el presidente del Grupo Polar, la empresa de cerveza y alimentos más grande de Venezuela. Desde que entró al negocio familiar, el directivo logró que la compañía creciera más allá de las fronteras de su país. Su fortuna personal supera los U$S 4.000 millones.

Joven, rico y reservado. Así es Lorenzo Alejandro Mendoza Giménez, presidente a los 37 años del Grupo Polar, el más poderoso de Venezuela. La compañía de origen familiar es dueña de la cerveza Polar, la más vendida en ese país; y de una numerosa lista de productos comestibles, negocios petroleros, petroquímicos y financieros, entre otros.

Mendoza Giménez amasa una fortuna personal mayor a los 4.000 millones de dólares, según la revista Forbes; y se ubica entre los cinco empresarios más adinerados de Latinoamérica.

Durante su adolescencia, Mendoza Giménez se entretenía en las vacaciones embotellando cerveza, manejando camiones de reparto y cargando cajas de aceite de maíz en las empresas fundadas por su abuelo.

A diferencia de sus antecesores, Lorenzo Alejandro cultiva un bajo perfil. “Los días de grandes fortunas dinásticas son cosa del pasado”, dice el joven empresario. “No es que quiera borrar mi apellido ya que estoy muy orgulloso de él así como de la tradición que representa, pero en mi filosofía, cuando me siento en esta oficina o cuando trabajo con los muchachos me integro en lo que es básicamente una relación de trabajo más, en la cual a veces acierto y a veces me equivoco”, dijo en una entrevista realizada por la Revista Poder.

Su personalidad ha marcado la corporación Polar, que tiene ingresos anuales por US$ 2400 millones. La oficina es sencilla, sin obras de arte ni grandes lujos, pero muy funcional. Eso sí, su estilo de vida es muy conservador: no aparece en los chismes del mundo empresario y es muy familiero. A diferencia de sus antecesores, Lorenzo Mendoza logró que el grupo traspasara las fronteras de Venezuela. También diversificó la cartera de productos e ingresó en otros mercados como banca, petróleo e hipermercados.

Los Comienzos
La historia de la cervecera data de 1855 cuando la familia Mendoza fundó una fábrica de jabón llamada Mendoza y Compañía. En 1930 el abogado Lorenzo Alejandro Mendoza Fleury, presidente de la firma, percibió un mercado inexplotado en Venezuela: el de la bebida alcohólica dorada con espuma blanca. Antes de lanzar el producto, prefirió investigar y viajó a Europa. En 1939 se produjo una gran hazaña: un carguero holandés esquivó las bombas nazis de la segunda Guerra Mundial y logró llegar a la costa venezolana con equipos de producción de cerveza.

La fábrica se lanzó dos años después con 50 empleados y por mes elaboraba 30.000 litros de bebida. El toque final fue encontrar una marca y un logo: se la llamó Polar y su signo distintivo fue un oso blanco que representaba la frescura para un país tropical y caribeño.

Sin embargo, faltaba otro ajuste ya que entre partida y partida de cerveza el sabor variaba considerablemente. Para solucionar este problema, contrataron a un maestro cervecero –Carlos Roubicek- quien aplicó una receta exitosa llamada ‘Tropicalizada’. De ahí en adelante, los envases de Polar llevaron la leyenda ‘siempre igual’.

En 1945 se produjo un paso importantísimo en la historia de la empresa: Mendoza Fleury, ante la quiebra de una cervecera que competía en el mercado, decidió redoblar su apuesta y amplió sus instalaciones a través de una moderna y mecanizada fábrica. Se constituyó en la más grande compañía de ese rubro en toda Latinoamérica.

El hijo mayor de Mendoza Fleury, Juan Lorenzo Mendoza Quintero, ya trabajaba en la empresa y se había preparado en Europa para continuar el negocio. Eso le permitió a su padre dedicarse a otros hobbies, como servir de cónsul en Filadelfia y actuar como delegado ad honorem en las Naciones Unidas.

Diversificación

Hacia mediados de los 50 la cerveza Polar se había convertido en la más elegida por los venezolanos, sobre todo porque gracias a la amplia cadena de distribución y la presencia regional todos los venezolanos tenían acceso al producto.

La empresa familiar quería llegar más lejos. Esta vez, de la mano de otro producto aún más tradicional entre los venezolanos: la ‘arepa’. Se trata del pan venezolano, hecho a base de harina de maíz, que todas las mujeres desgranaban a mano y trituraban para lograr una masa artesanal. A Juan Lorenzo se le ocurrió fabricar una harina de maíz pre-cocida a la cual solamente había que añadirle agua y mezclarla. El invento se llamó Harina P.A.N. y fue lanzado en 1960.

En muy poco tiempo fue aceptado y adoptado por los consumidores. Eso derivó a la incursión en la agroindustria, por lo que la empresa comenzó a dedicarse a la manufactura de alimentos.

Juan Lorenzo fue el primero en avizorar una compañía con proyección regional. Entonces, en la década del 50 armó un plan para instalar plantas de producción apoyadas por redes de distribución. Al igual que el ícono argentino Arcor, la gerencia de la empresa decidió fabricar en casa la mayor parte de los insumos: cajas de plástico para el transporte de botellas, tapas metálicas y envases de aluminio para las latas de cerveza, otro producto nuevo dentro de la línea Polar.

Giro Repentino
Inesperadamente, Juan Lorenzo murió debido a una úlcera perforada en 1962. Tenía sólo 35 años y acababa de fundar una organización caritativa para realizar acciones solidarias, que luego serviría de base para organizar la Fundación Polar, con gran trayectoria y reconocimiento en Venezuela.

Mendoza Fleury debió retomar las riendas del negocio y, tras siete años de trabajo, tomó la responsabilidad otro hijo suyo: Lorenzo Alejandro Mendoza Quintero, quien en realidad se dedicaba a la psiquiatría.

De todos modos, logró mantener el rumbo de la compañía, aunque se valió de especialistas y nuevos gerentes para controlar la empresa. Otra vez el destino quiso que otro miembro de la familia asumiera imprevistamente la presidencia de la empresa. Alejandro murió en 1987 a los 55 años y, como su primer hijo era muy joven, su viuda, Leonor Giménez de Mendoza, tomó la conducción.

‘Tita’ permaneció 5 años hasta que el mayor de sus seis hijos, Lorenzo Alejandro Mendoza Giménez, recogió estudios y experiencia como para ocupar su lugar. Leonor pasó entonces a dirigir la Fundación Polar.

“Mi madre condujo la empresa con enorme sentido pragmático y en acuerdo constante con la Junta Directiva; supo jugar un papel clave. Soy un gran admirador suyo”, dijo Mendoza Giménez, actual titular del Grupo Polar.

La compañía está conformada por 40 empresas, 17.000 empleados y una canasta muy variada de productos: pastas, arroz, aceite de maíz, helado, vino, agua mineral, gaseosas, alimento para animales, golosinas y saladitos. La compañía representa el 4 % del PBI venezolano, sin contar las divisiones de petróleo y cerveza.

Juan Simón –hermano de Lorenzo Alejandro- y Juan Lorenzo Mendoza Pacheco –primo-, también trabajan en la empresa; mientras que su tío, Gustavo Giménez Pocaterra es presidente de la Junta.

Globalización

Desde que el joven Lorenzo Alejandro Mendoza Giménez está al mando de Polar se produjeron cambios de envergadura. Por ejemplo, el grupo invirtió en banca, hipermercados, petróleo y petroquímica.

El sector petrolero es el más importante de Venezuela y precisamente allí Empresas Polar decidió diversificar sus inversiones. Desde 1982 participa como inversionista de cartera y accionista minoritario en los siguientes negocios, proyectos y empresas mixtas: Grupo Zuliano, C.A., Metanol de Oriente, METOR, S.A., Propileno de Falcón, PROFALCA, C.A., Fertilizantes Nitrogenados de Venezuela, FERTINITRO, C.E.C, e INEMAKA, S.A. En cuanto al sector supermercadista, Polar es accionista de la red de supermercados Cativen, en asociación con las empresas Casino Guichard Perrachón y Almacenes Éxito.

En 1996 Mendoza Giménez lideró la conquista de otros países. El principal motor de ese camino fue convertirse en la embotelladora de Pepsi Co. en Venezuela, luego que el Grupo de Gustavo Cisneros la abandonara por Coca-Cola. Dos años más tarde, esa alianza derivó en la creación de Snacks América Latina con Frito Lay (de Pepsi Co.). “Eso nos permite tener presencia continental. En particular en Colombia, donde tenemos plantas de alimentos en varias ciudades y estamos ampliando nuestra participación”, contó el presidente de la empresa. De hecho, allí se exporta la harina de maíz pre-cocida, ocupando el 65 % del mercado.

La compañía también intentó conquistar Perú, pero allí hubo problemas. Polar adquirió parte de Cervecería Backus & Johnston, con presencia monopólica en ese país. Pero una controversia surgió cuando dos empresas competidoras, Bavaria y Cisneros, compraron gran parte de las acciones de Backus, que les proporcionó derecho a voto. Enfurecida por la jugada, Polar denunció ‘mala praxis’ por parte de los originales dueños de Backus, la familia. Ante una larga disputa legal y muchas idas y vueltas. Finalmente Polar decidió vender su parte a Bavaria, la principal cervecera de Colombia, por U$S 567,8 millones –por encima del precio al que había comprado-. Lo cierto es que la globalización de Polar ha sido lenta. A diferencia del ejemplo citado anteriormente, la empresa venezolana no llegó tan lejos como Arcor, que cuenta con fábricas en varios países y distribuidores en todos los continentes.

Polar mantiene su fuerte en Centroamérica, Colombia, Estados Unidos y en menor medida Perú y Brasil.

Por ahora, el target de Mendoza Giménez parece ser Latinoamérica, sin descuidar el mercado local. Como parte de su expansión en el mercado interno, en abril de 2001 Polar adquirió en U$S 500 millones Mavesa, otra manufacturera venezolana de comida procesada. Para eso, lanzó una oferta pública de adquisición.

El último gran paso dado por Lorenzo Alejandro Mendoza Giménez fue relanzar la marca de cerveza Polar, con la que su abuelo lograra conquistar el mercado venezolano. En el 2002 la empresa inició una inversión de U$S 140 millones para cambiar la imagen, acondicionar las líneas de producción, reemplazar el parque de botellas (más de 500 millones de unidades) y lanzar una campaña publicitaria.

Para el futuro, quienes conocen el sector cervecero indican que Polar no tienen mucho más margen de crecimiento en Latinoamérica ya que debe competir con otros gigantes como Cisneros, Bavaria y Ambev de Brasil. Sin embargo, la otra posibilidad sería establecer alianzas, pero ¿con quiénes? Esa pregunta debe estar rondando en la cabeza del joven Lorenzo Alejandro Mendoza Giménez.

Con Pajo Perfil
Lorenzo Alejandro Mendoza Giménez se graduó como ingeniero industrial en la Universidad de Fordham, Nueva York. Luego trabajó en el sector de banca corporativa del Citibank y pasó por la compañía de fusiones y adquisiciones londinense J. Henry Shroder Wagg.

También estudió una maestría en Administración y Negocios en la Escuela Sloan de administración del MIT. Está casado con María Alexandra Pulido y tienen cuatro hijos, que son fiel reflejo de la tradición familiar: María Alexandra, Lorenzo Alejandro, Ana Mercedes y Cristóbal.

Duelo de Titanes
Las peleas entre el Grupo Polar y el Grupo Cisneros, ambos de origen venezolano, cuentan varios rounds. Uno de los más famosos es el disputado entre las líneas de cerveza de cada compañía. Cuando Polar lideraba el mercado de la bebida alcohólica sin que nadie le pisara los pies, el famoso empresario Gustavo Cisneros invirtió más de U$S 50 millones para impulsar la distribución, producción y publicidad de su cerveza Regional.

El duelo llegó a los tribunales: Regional acusó a Polar de destruir sus envases para quitarle protagonismo. Rápidamente Mendoza Giménez planteó una contrademanda acusando al Grupo Cisneros de difamar su empresa a través de su señal de televisión Venevisión. Pero quizás la controversia más conocida en el mundo empresario sea el enfrentamiento iniciado en Perú. Allí Bavaria, Cisneros y Polar se tiraron de los pelos por obtener la mayoría de las acciones de la cervecera Backus. Finalmente, y tras pasar por instancias legales infructuosas, Polar le vendió su parte a Bavaria a cambio de una interesante suma de dinero: más de U$S 560 millones –mayor al precio que había pagado para comprarla-

Por la Comunidad
La Fundación Polar nació en 1977 con el objetivo de contribuir al desarrollo social del país, fomentar el crecimiento tecnológico y el uso racional del medio ambiente, entre otras misiones.

Se trata de una institución sin fines de lucro que trabaja en 8 áreas de acción: agricultura, ambiente, ciencia, cultura, economía agroalimentaria, educación y desarrollo comunitario, historia de Venezuela y salud y bienestar social.

Año a año entrega los prestigiosos premios Mendoza Fleury, destinados a reconocer trabajos en las 8 áreas de interés. En la actualidad es dirigida por Leonor Giménez, madre de Lorenzo Alejandro Mendoza Giménez.

Referencias:
Prensa Económica, obtenido de

http://www.prensaeconomica.com.ar/index.php?seccion=empresarios.php&code=15

 

 
 


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